Este mes nos encontramos con la confrontación final de Jesús con los líderes religiosos de Israel. Estos comienzan cuestionando la autoridad de Jesús (21:23-27) y él les responde con tres parábolas: los dos hijos (21:28-32), los labradores malvados (21:33-46) y el banquete de bodas (22:1-14). En ellas, Jesús describe a la nación y su liderazgo como rebeldes que no han respondido al llamado de Dios. Los líderes, a su vez, le envían tres grupos con preguntas capciosas con la intención de hacerlo caer en su trampa, desprestigiarlo e incluso incriminarlo ante Roma: los fariseos (22:15-22), los saduceos (22:23-33) y un experto de la ley (22:34-40). Una vez que los ha callado, Jesús responde a la pregunta original y deja ver con claridad su autoridad divina (22:41-46).