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January 20, 2026

En la Iglesia de Dios Pentecostal M.I. Riveras de Cupey se está gestando un movimiento de formación y empoderamiento laico sin precedentes. La congregación desarrolló un proyecto que responde a necesidades profundas: la creación de la Escuela de Ministerio y Predicación diseñada para capacitar a líderes que, por razones académicas o económicas, no habían tenido acceso a seminarios formales.

Joe Stephen Castro Rodríguez, coordinador del proyecto, explicó en entrevista que la iniciativa buscaba derribar dos grandes obstáculos. “Nuestro proyecto formalmente se llama Escuela de Ministerio y Predicación de la Iglesia de Dios Pentecostal M.I. Riveras de Cupey. Nosotros lo que queríamos era atender dos barreras: la académica, de muchas personas que quizá nunca van a tener la oportunidad de entrar a un seminario, y también romper con este estereotipo de que la predicación se tiene que hacer de manera siempre tradicional desde un púlpito”, señaló.

El valor del liderazgo laico

Al preguntar sobre la importancia del liderazgo laico en la iglesia, Castro Rodríguez enfatizó que existen dones y talentos que van más allá de los ministerios comúnmente reconocidos. “Hay gente que quizá tiene otros dones y talentos que no encajan en un rol pastoral o en un rol de maestro de escuela bíblica, pero tienen dones. Entonces lo que queríamos era enfatizar en los líderes laicos que ellos también tienen las herramientas para servir”, explicó.

La escuela llevó el seminario a la iglesia local para ofrecer formación directa en predicación bíblica, enseñanza intergeneracional y recursos prácticos que fortalecieran el ministerio de cada participante.

Comunicación y tecnología en la predicación

Una de las áreas innovadoras fue la integración de herramientas de inteligencia artificial, conocido por sus siglas como IA.

“Eso fue un tema muy interesante, inicialmente un reto, porque a veces las personas piensan: integrar IA en la predicación sería decirle a la máquina que me haga el sermón. Queríamos destacar que no se trata de eso, sino de cómo podemos utilizar esa herramienta para complementar nuestro sermón”, respondió Castro Rodríguez.

La IA, según relató, se aplicó en tareas de investigación —contexto histórico, raíces hebreas y griegas de los textos bíblicos— y en la creación de imágenes y videos que enriquecieran la

transmisión del mensaje. “Siempre con la responsabilidad de corroborar la información, pero fue una herramienta que sirvió mucho a ese propósito”, añadió.

La predicación como arte y para todas las generaciones

Además de la tecnología, el proyecto incorporó talleres centrados en la predicación a través de las artes. “Trajimos un recurso especializado, el pastor Nelson Luquís, también conocido como el Dr. Félix Casado, que hace un personaje, y nos estuvo dando un taller de cómo en la predicación se pueden integrar diferentes elementos artísticos, como la danza, la pintura, la dramatización y otras herramientas”, relató Castro Rodríguez.

La formación también se dirigió a la niñez y la juventud en dos módulos: uno para niños y preadolescentes, y otro para adolescentes y jóvenes. “Queríamos atender esa necesidad porque la niñez y la juventud no son la iglesia del mañana, son la iglesia de hoy”, subrayó.

Retos y sorpresas en el camino

Sobre los desafíos enfrentados, Castro Rodríguez confesó que el mayor reto fue el tiempo. “La intensidad de tratar de lograr este gran proyecto en tan solo cinco meses, con reuniones dos lunes al mes, de 7 a 9 de la noche, fue lo más retador. El lunes es un día complicado, pero gracias a Dios el compromiso de la iglesia fue tal que logramos graduar a 38 participantes”, expresó con satisfacción.

Una de las anécdotas más conmovedoras surgió durante la ceremonia de clausura. “Escuchar a una hermana decirnos: ‘Esta es la primera vez que yo me voy a graduar, porque ni siquiera pude terminar cuarto año ’. Esa fue su primera graduación. Eso marcó mucho”, compartió emocionado.

Entre las sorpresas positivas, destacó la transformación de personas tradicionalmente silenciosas dentro de la congregación. “Ver a hermanos que usualmente solo asistían y adoraban, pero no se exponían, y ahora verlos levantar la mano y decir: ‘Aquí estoy disponible si me necesitan para predicar o para dar escuela bíblica’. También ver cómo personas que ya predicaban transformaron su manera de predicar, contextualizando y conectando mejor con nuestra tradición de fe pentecostal, fue una sorpresa muy linda”, afirmó.

El apoyo del Calvin Institute of Christian Worship (CICW)

“Esta ayuda del Calvin Institute fue central para lograr este proyecto, algo que estaba en el corazón de nuestros pastores, pero que por falta de recursos no habíamos podido realizar. Esto fue una bendición”, dijo.

Cada participante recibió un kit de bienvenida con materiales académicos, incluyendo obras de referencia como Las prácticas de la predicación eficaz de Jared Alcántara y El sermón como

creación artesanal de Francisco Javier Goitía, profesores del Seminario Evangélico de Puerto Rico y del McCormick Theological Seminary de Chicago. “Fue un recurso invaluable para los estudiantes y enriqueció su formación de manera significativa”, puntualizó.

Una iglesia que se proyecta hacia el futuro

El proyecto no solo cumplió con su objetivo académico, sino que también dejó una huella espiritual y comunitaria. La Escuela de Ministerio y Predicación se convirtió en un espacio de encuentro, crecimiento y transformación que reafirmó la importancia del laicado en la vida eclesial.

Con visión innovadora y sensibilidad pastoral, la Iglesia de Dios Pentecostal M.I. Riveras de Cupey logró sembrar semillas que ya empiezan a dar fruto: nuevos predicadores, líderes empoderados y una comunidad más consciente del valor de sus dones para la misión de la Iglesia.