El documento analiza el papel de Lamentaciones en la liturgia cristiana durante la Cuaresma, centrándose en la tragedia de Jerusalén tras la invasión babilónica en 586 a. C. Destaca el sufrimiento extremo vivido, las preguntas sobre el papel de Dios ante la catástrofe y la reflexión sobre los pecados del pueblo. A pesar del dolor y el odio generados, surge una nota de esperanza al recurrir a la memoria y la fe. Finalmente, se propone utilizar las cinco elegías del libro de Lamentaciones como inspiración para reflexionar sobre el sufrimiento y la esperanza en contextos contemporáneos.